Fernando Sendra: "Pensamientos"

Fernando Sendra: "Pensamientos"

 

 

El término Pensar tiene tres acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: Imaginar, considerar o discurrir. Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen. Intentar o formar ánimo de hacer algo. Pensamiento tiene más, pero ahora me interesan dos: Potencia o facultad de pensar y Conjunto de ideas propias de una persona o colectividad.

Tanto la facultad de pensar como la de ejercitar ese pensamiento y ponerlo en práctica son dos asuntos inherentes al quehacer del artista, por más que muchas veces nos parezca que no. Tanto esto como ese “conjunto de ideas propias” son las mimbres con las que se hace una obra, fuera de esto sólo nos quedan piruetas más o menos estéticas.

Cierto es que a veces cuesta trabajo desentrañar una obra hasta llegar al meollo de la cuestión y dar con lo que el autor ha querido decir, aunque esto no sea, siempre, necesario. También podemos crearnos nuestra propia historia con lo que se nos propone. Algo esencial en una obra es su carácter polisémico.

Con ese pensamiento se crea un acto de comunicación entre el artista (el emisor) y el público (el receptor) y lo importante para que se dé es la elección acertada del canal. Muchas veces, lo que se puede decir con la pintura no se puede decir con la escultura o con cualquier otro medio. La fotografía y el video, por ejemplo, pueden tener una versatilidad para según qué temas, que otros no tienen.

Fernando Sendra ha elegido en esta ocasión la fotografía para plasmar sus pensamientos. Quería hacer un trabajo que tal vez la pintura le hubiera permitido, pero que quería hacer con el medio que mejor conoce: La fotografía. Convertir en imagen una serie de ideas, rayanas en lo onírico, que le venían rondando la cabeza. Jugar con la imagen y con las posibilidades que le ofrece la fotografía intervenida, para dar a luz una serie de obras que, en ocasiones nos pueden traer a la memoria algunas obras de los Disparates de Goya. Esas estampas de difícil lectura en las que éste jugaba con lo imposible. En las de Sendra no hay esa presencia de lo violento, tampoco una crítica al poder, eso que hace las de Goya tan incisivas e incluso agresivas.

Las piezas que forman la colección salen de un trabajo lento, de localización de los escenarios y de selección de los modelos que mejor se adaptan a sus intenciones. Todas ellas no componen una idea homogénea, el hilo conductor es sólo el haber salido de sus pensamientos, de esas imágenes mentales e imposibles donde unimos, como si de un puzzle onírico se tratara, diferentes partes “anti natura”. Ahí están imágenes como Pensamiento 03: El Fauno, un centauro entre caprino y gatuno, o Pensamiento 04: El Canto del río, una especie de mago daliniano que sopla a través de una trompeta un conjunto de peces cabalgados por una mujer. Pensamiento 09: El Cazador invierte los términos cinegéticos y es el hombre-ciervo el que colecciona cabezas humanas.

Hay otras que se alejan de esto, pero son igualmente surrealistas, como el Pensamiento 07: Fantasía, donde un San Jorge-caballero, a lomos de una paloma, blande su espada para liberar a la princesa acosada por un elefante en sus sueños. El Pensamiento 08: Marionetas presenta a un hombre que se maneja a sí mismo, como si se tratara de manipular su propia personalidad.

 

Como digo, el hilo conductor de la serie no es otro que estos “pensamientos”, de alguna manera inconexos e imposibles, como si al despertar de un sueño intentáramos explicarlo.

Juan-Ramón Barbancho


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